XXIV Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo B] – 12 de septiembre, 2021

Isaías 50:5-9 | Salmo 114 | Santiago 2:14-18 | Marcos 8:27-35


De la Carta del Apóstol Santiago:

“A ver cómo, sin obras, me demuestras tu fe;
yo, en cambio, con mis obras te demostraré mi fe.”


Reflexión por Fray Carlos Salas, OP:

Puede que no podamos sacar de la pobreza a cada persona con la que nos encontramos en la calle, pero usualmente hay algo que podemos hacer por lo menos por una persona. Tampoco es un asunto de números. Mejor, es sobre la expresión genuina de nuestra fe, como Santiago nos desafía. Para algunos, es natural ayudar a aquellos en su alrededor, mientras que para otros lleva pensamiento y esfuerzos más intencionales. En ambos casos, desviarse para ayudar al necesitado nos hace vulnerables. Ya sea que la persona a la que tratemos de ayudar no quiere ser ayudado(a), o aquellos a nuestro alrededor pueden vernos de manera distinta. Aún, debemos recordar que Dios se deleita en ver nuestra fe trabajar. Incluso cuando todo lo que podemos ofrecer es una oración con alguien, un oído atento, o un vaso de agua, Cristo, nuestro Dios, se regocija de ver nuestro amor mutuo. Él entiende nuestra vulnerabilidad porque Él se hizo una persona humana, como uno de nosotros, dejando Su gloria por un tiempo para vivir en nuestra compañía.

Algo en que pensar:

 

  • ¿Cuál es mi respuesta cuando Jesucristo me pregunta, “¿quién dices que soy yo?”?
    ¿Es esa misma respuesta la que le digo a otros, ya sea con mis palabras o acciones?

  • Somos llamados a compartir en la renunciación de Cristo al renunciar a nosotros mismos. “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga.” Y sabemos que “el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido.” ¿Cómo o qué estoy reteniendo para entregarme completamente a Dios en mi amor por Él, por mi vecino, y el amor propio?

  • Considere orar con el Salmo 114 de hoy. Puede leerlo enteramente en su Biblia o reflejar en unos pocos de los versículos y lo que el Señor puede estar diciéndote hoy a través de las sagradas Escrituras.
    “Amo al Señor porque escucha
    el clamor de mi plegaria.”

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