Queridos lectores, espero que esta homilía de modelo les ayude en su propia búsqueda de convencer a los fieles de la eficacia de rezar a la Virgen en la festividad de su Asunción al cielo. En Cristo, p. Carmelo, OP.

La Asunción de la Santísima Virgen María, 15 de agosto de 2021

(Apocalipsis 11:19.12:1-6.10; I Corintios 15:20-27; Lucas 1:39-56)

En 1950 la Iglesia definió el dogma de la Asunción de María. Antes de eso, los católicos no tenían que creer que María fue asumida en cuerpo y alma al cielo. Podrían haber pensado que su alma vivía con Dios mientras su cuerpo corrompía en la tierra en espera de Cristo.

En ese momento, algunos católicos pensaron que no era prudente que el Papa Pío XII hiciera la definición. Creían que una declaración infalible alienaría aún más a los hermanos separados en las congregaciones ortodoxas y protestantes.

Entonces, ¿por qué el Papa Pío XII hizo la declaración dogmática e infalible de la Asunción? ¿Y por qué lo seguimos celebrando hoy con una gran fiesta? Démosle tres razones.

Primero, la asunción corresponde a la Inmaculada Concepción de María proclamada en el siglo anterior. Si María tuvo el privilegio de ser concebida sin ninguna corrupción de alma, se deduce que su cuerpo no sufriría corrupción al morir.  Más bien, su cuerpo sería asumido directamente al cielo.

En segundo lugar, la creencia en la Asunción de María tiene una larga historia. Fue predicado por los Padres de la Iglesia, celebrado en la Sagrada Liturgia durante el primer milenio y proclamado en el nombramiento de muchas iglesias.

Finalmente, la Asunción de María implica la dignidad del cuerpo humano en una época en la que se abusa regularmente de él. Así como el cuerpo de María vive por la eternidad, nuestros cuerpos tendrán un destino eterno si somos fieles al Señor. Desafortunadamente, muchas personas hoy en día abusan de su cuerpo al no cuidarlo o al glorificarlo para ganarse la admiración de los demás. Vemos a muchas personas que no comen de manera saludable ni hacen ejercicio con regularidad. Piensan que sus cuerpos son meras adquisiciones como un teléfono celular o un automóvil. Pero nuestros cuerpos son quienes somos. Forman una dualidad con el alma como la televisión tiene transistores y pantallas para producir una imagen. Si vamos a presentarnos como la imagen de Dios, debemos cuidar nuestro cuerpo.

Otros abusan de su cuerpo gastando demasiado tiempo y dinero para que luzca adorable. Nos damos una idea de esto con solo mirar los pasillos de cosméticos en las farmacias. De manera similar, aquellos que pasan horas haciendo ejercicio frente a los espejos probablemente exageran el cuidado necesario para el propio cuerpo. Cuidamos nuestro cuerpo para poder servir mejor al Señor, no para ganar piropos.

Podemos agregar una razón más para celebrar a María hoy. Ella nos ha ayudado constantemente en nuestras oraciones a Dios pidiendo ayuda. Se dice que ha habido 8000 curas milagrosas probadas solo en Lourdes. Le pedimos que interceda por nosotros ante su hijo Jesús. Él es el Señor, quien nos creó, quien nos ama, y en quien tenemos nuestro fin.