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Cristo Rey

11/20/2022


Recién hemos visto toda la ceremonia y respeto que acompañaron el entierro de la Reina Isabel II en Inglaterra.   Ciudadanos esperaban horas y horas para pasar su cuerpo y ofrecer una oración.  Podemos decir que ella era muy bien amada.  Su posición en Inglaterra era mayormente ceremonial, pero importante.

En el tempo de David, el pueblo consideró el rey como representante de Dios, responsable por el bien del pueblo.  Leemos en el salmo 72 que el rey juzga al pueblo con justicia, defiende a los afligidos y protege a los hijos de los pobres.   El mandato del rey era parte de la esperanza de los judíos por un Mesías, figura royal de la línea de David. 

Sin embargo, el evangelio nos demuestra el revés de la expectativa de los judíos.  En vez de tener un rey de poder y fuerza, encontramos a Jesús en la cruz.  Al principio de su Evangelio, san Lucas escribe del anuncio de un salvador a los pastores.  Ahora, le encontramos en un trono de la cruz.  El malhechor crucificado con Jesús le pide que le recuerda en su Reino.  Jesús no solamente le promete esto, pero dice que el estará junto con El en el Reino.  En vez de demostrarse como los poderosos de la tierra, Jesús muere sanando el oído de un soldado, calmando el odio que existía entre Herodes y Piloto, y orando por el perdón de sus verdugos.

Vemos el bello relato de los dos ladrones crucificados juntos con Jesús.  Uno tiene la gracia de reconocerle a Jesús como Mesías.  Este criminal ha tenido los ojos de fe, se ha vuelto capaz de abrir su corazón y aceptar la gracia de Dios.  Al momento de su muerte, lo importante era que él reconocía que el amor y la misericordia de Dios eran más fuertes que su delito.  Y Jesús, en medio de su propia agonía, le prometió la Vida Eterna.  Esto era el verdadero trabajo de Cristo Rey, la Reconciliación del pecador y la promesa de la salvación.  

¿Por qué seguimos proclamando la fiesta de Cristo Rey?  Creo que es porque Cristo sigue enseñándonos el verdadero sentido de liderazgo.  La razón que Jesús reine desde la cruz es porque él sigue recordándoles a los líderes políticos y religiosos que ellos no son dioses.   Cristo es el rey que hasta ahora está escuchando a su pueblo y apreciando sus dolores y sufrimientos, mismo cuando está en la cruz. 

Si aceptamos a Cristo Rey como modelo de nuestra vida, tenemos un ejemplo fuerte de cómo debemos tratar a los demás.  Cada vez que extendemos el perdón a un hermano, a un esposo, a un hijo, a un compañero de trabajo, a un vecino, vivimos el ejemplo de Cristo Rey.  Cada vez que nos perdonamos a nuestros mismos, vivimos el ejemplo de Cristo Rey.  Cada vez que superamos el sospecho de un individuo por ser de otra raza u otra religión, vivimos el ejemplo de Cristo Rey.  Cada vez que levantamos la voz contra la pena de muerte, vivimos el ejemplo de Cristo Rey.  Y cada vez que aguantamos el dolor personal para extender una palabra de apoyo a otro, vivimos el ejemplo de Cristo Rey.  

Hoy la Iglesia nos invita a entrar más profundamente dentro del misterio de Cristo Rey- construyendo junto con El un Reino de Justicia, de Paz y de Amor en todos los rincones de nuestro mundo.  Y empezamos ahora, dándole control de nuestro corazón y nuestra entrega al bien de todos.

 


"Sr. Kathleen Maire  OSF"  <KathleenEMaire@gmail.com>


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