Estimados Lectores,

 

Nuevamente nos encontramos en el inicio de la semana mayor de nuestra fe. Las lecturas del evangelio según san Marcos nos dan sentidos distintos: una entrada jubilosa que pareció para el pueblo como la inauguración de un nuevo reino pero según criterios humanos y una pasión en la cruz que fue para algunos el opuesto de lo que esperaron de Dios. Lo que debemos reconocer es que Dios en Jesucristo nos dio lo mejor de sí mismo y esperó ser bienvenido. Sin embargo, el amor de Dios no tiene que ver con la respuesta del hombre sino con nuestra necesidad humana de ser redimido. Que la Semana Santa sea un tiempo de gracia para experimentar la esperanza en medio del sufrimiento que encontramos en el mundo y para regocijarnos al encontrar el camino hacia adelante “por Cristo, con él y en él” y con nuestro prójimo.

 

Paz y bien,

Padre fray Charlie, O.P.

 


 

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor (Ciclo B)

 

Lecturas:

Conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén: Marcos 11, 1-10

Misa: Isaías 50, 4-7 / Salmo 21 / Filipenses 2, 6-11 / Marcos 14, 1 – 15, 47

 

La celebración del Domingo de Ramos nos ofrece dos lecturas tomadas del evangelio según san Marcos, pero de dos momentos y ambientes distintos: una de la entrada triunfal en la ciudad santa de Jerusalén y la otra lectura de la Pasión de Jesucristo narrando sus pasos hacia la cruz, saliendo de la ciudad hacia el monte del Calvario.

 

Un evangelista, un espacio de tan solo seis días, un tiempo de fiesta y jubilo concluido por un tiempo de traición, violencia y luto, pero un amor hasta el final y un solo Redentor, Jesucristo. Cada uno de sus pasos por la tierra y en especial los acontecimientos que forman las lecturas de hoy demuestran su disposición de asumir la plenitud de la existencia humana y todos sus aspectos nobles e innobles y nos ensenan su manera de redimirnos.

 

La salvación nos viene como un don de Dios derramado generosamente sobre nosotros en la persona de Jesucristo. Podemos entender que la redención nos viene desde adentro por medio de la humanidad que nuestro Redentor ha tomado como suya. 

 

Así Jesucristo hace llegar la misericordia de su Padre Celestial a cada rincón de la humanidad y lo hace en la manera más sencilla pero confiable: por caminar los pasos del hombre. Los pasos son difíciles y los pasos son suyos y a la vez nuestros.

 

Dentro de la lectura de la Pasión del Señor según san Marcos, podemos reconocer varios momentos de sacrificio hasta el sacrificio final de Jesucristo de dar su vida por nosotros y por la salvación del mundo. Sin embargo, no basta el mero sacrificio; pues lo más importante es el amor que lo impulsa. Es el amor que da razón al sacrificio y lo da un significado auténtico. Como Cristo nos enseña, se trata del don de sí mismo.

 

Es cierto que la Pasión de Jesucristo es su propia historia. No obstante, el propósito de la vida cristiana es hacerla como nuestra vida y forma de amar y vivir. Semejante propósito se hace visible y autentico por medio de la voluntad de ser fieles a nuestros compromisos y la disponibilidad de amar como Cristo nos ha enseñado.

 

La lectura de la Pasión de Jesucristo es una de las más largas lecturas que escuchamos en la liturgia, sin embargo se escribe con una sola palabra: amor. Al comenzar la Semana Santa, ojalá que tengamos la fe de reconocer los pasos de Cristo en nuestro propio camino y que estemos dispuestos de escribir nuestra historia con palabras y hechos de amor. 

 

Padre fray Charles Johnson, O.P.