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02.09.2020

Isaías 58:7-10

Corintios 2: 1-5

Mateo 5:13-15


Imagínense come seria si algún domingo Ud. vino a la misa y al momento de la homilía apareció Jesús en el altar hablando así: “Ustedes que están aquí, Ustedes que están cansados, desilusionados, preocupados, desanimados, tristes, sin esperanza, Ustedes- todos, Ustedes son la sal de la tierra.  Como la sal da sabor a la comida, como la sal transforma una comida insípida en un plato rico, así Uds. están llamados a transformar el mundo a una expresión de belleza y bondad.  Uds. tienen la misión de cambiar lo que existe en sombra a lo que brilla con el sol.  Uds.  tiene el poder de meterse donde hay maldad y sembrar semillas de generosidad y compasión.  Uds. son la fuerza de mi Espíritu que sopla con energía y alegría”.

Y después, con una expresión de tristeza, si Jesús seguía diciendo: “Ya no puedo caminar entre Uds. como hace mas de dos mil años.  Ahora dejo mis Espíritu entre los que están bautizados, entregándoles a ellos la misión que mi Padre me había entregado.  Pero si Uds. no lo aceptan, ¿quién va a cumplir la misión aquí en ____________?  Estoy contando con Uds.”

Que sería la reacción aquí en la iglesia.  Me imagino que algunos iban a salir corriendo, pensando que habían vivido una pesadilla.  Tal vez otros iban a temblar con miedo o vergüenza, y otros iban a quedarse incapaz de moverse.  Pero la pura verdad es que lo que tenemos en el Evangelio es exactamente tal escenario.  Jesús nos esta hablando con la misma urgencia, diciéndose a cada uno las palabras, “Ud. es la sal de la tierra.”  La misión de construir un reino de justicia y compasión esta en nuestras manos.  La misión no esta entregado a los que son perfectos ni preparados.  La misión esta en nuestras manos, nosotros que estamos cansados, desilusionados, tristes, desanimados; nosotros que vivimos con las cargas de la pobreza, la opresión, la presión económica y problemas de salud.  Somos nosotros la sal de la tierra.  

Si estamos confundidos en los que consiste el trabajo del Reino, la primera lectura nos ayuda.  El trabajo del reino consiste en compartir con los pobres, actuar en nombre de los que no tienen voz, preocuparnos por los humillados y evitar lo que oprime a nuestros vecinos.  Este trabajo empieza en nuestro vecindario, en _____________.  No es el encargo único de los gobernantes ni jefes del país. El es trabajo de todos que escuchan el Evangelio hoy.

Jesús dice también que la sal que pierde su sabor no tiene ningún valor.  No sirve para nada y se tira por la calle.  Son palabras fuertes que nos dan miedo.  No queremos encontrarse entre los que han perdido su sabor. Queremos estar listos acompañar a Jesús en nuestra época y nuestro lugar.  Queremos estar llenos del Espíritu para llevar adelante la misión de Jesús.    

Este mensaje no es nuevo.  Tal vez lo que nos asusta hoy es la palabra Usted.  Jesús no esta hablando en general.  El trabajo del reino pertenece a nosotros, la sal de la tierra.  El Evangelio hoy nos pide aceptar la comisión de nuestro bautismo- convertirnos en la sal de la tierra. 


"Sr Kathleen Maire  OSF"  <KathleenEMaire@gmail.com>


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