|
Homilía sobre el Abuso Sexual de Niños Abril: Mes de Prevención de Abuso de Niños Charles W. Dahm, O.P. Abril 2008
Introducciones:
Abril 6, 2008: Escuchamos pero no entendemos Después de su muerte y resurrección, Jesús camina con dos de sus dicípulos que están huyendo de Jerusalén. Ellos no lo reconocen y están sorprendidos que él no sabe de lo que había sucedido en la capital. Después de informarle, Jesús responde: “Qué insensatos son ustedes; qué duros de corazon para entender todo lo que ha pasado.” Luego, Jesús les explica todo lo que las escrituras habían enseñado.
Nosotros, también, podemos reflexionar sobre nuestra falta de entender cosas que ocurren en nuestra vida o en nuestro alrededor. También somos lentos de entender el significado de eventos, las razones por la conducta de la gente, o el verdadero significado de las palabras que se nos dicen.
Hoy, como celebramos el mes de Abril como Mes de Prevención de Abuso de Niños, quiero que reflexionemos sobre los gritos de tantos niños que sufren abuso sexual. Demasiado frecuentemente no los oimos, no nos damos cuenta de lo que está pasado, o no sabemos cómo responder a los que nos necesitan.
April 13, 2008: El Buen Pastor Cada año después de la páscua, celebramos el domingo del Buen Pastor. Jesús se presenta como el Buen Pastor. El conoce a sus ovejas; el las cuida. Ellas oyen su voz y lo siguen porque ellas saben que él las protegerá.
En un sentido somos las ovejas del rebaño de Jesús. Lo seguimos porque él es el camino, la verdad y la vida. Necesitamos oir su voz, dejar que sus palabras entren no solamente en nuestros oidos sino en nuestros corazones.
Pero Jesús nos invita también ser pastores, buenos pastores los de los otros, y especialmente de nuestros niños. Podemos ser buenos pastores de nuestros niños en muchas maneras. Podemos apoyarlos en sus estudios, pasar tiempo jugando con ellos, escuchar sus sueños y preocupaciones, enseñarles respeto y buenas costumbres, podemos ayudarles a desarrollar su auto-estima con afirmación y reconocimiento, y decirles que los queremos mucho.
Hoy, por celebrar el mes de abril como el mes de prevención de abuso de niños, quiero que reflexionemos sobre nuestra necesidad como buenos pastores de proteger a nuestros niños de abuso, especialmente abuso sexual.
Abril 20, 2008: Jesús es el camino, la verdad y la vida En el evangelio hoy, escuchamos una conversación interesante entre Jesús y sus apóstoles. Jesús trata de consolarles antes de su salida de este mundo. “Cuando me vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes.” Cunado Tomás protesta que no saben a donde Cristo va y por eso no saben el camino, Jesús responde, “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”
Entonces Felipé le pide que Jesús les dejara ver al Padre, como esto solucionará todo. Jesús responde que si ellos lo han visto a él, lo han visto al Padre, porque él está en el Padre y el Padre está en él. Si no creen en sus palabras, Jesús dice que deben creerlo por las obras que él había hecho. Luego, Jesús dice algo sorprendente: “La persona que crea en mí, hará las obras que hago yo y aun obras todavía más grandes.”
Abril es el mes de prevención de abuso de niños, y quiero que reflexionemos sobre nuestra necesidad de hacer obras grandes protegiendo a nuestro niños de abuso, en partiuclar, de abuso sexual.
Abril 27, 2008: El Espíritu de Jesús inspira entendimiento, compasión, y compromiso.
En la primera lectura y en el evangelio hoy, escuchamos cómo el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo, vino a enseñar y reforzar a los primeros seguidores de Cristo. Después de que los samaritanos escucharon la predicación de Felipé y creeron, los apóstoles enviaron a Pedro y Juan a imponer las manos sobre los nuevos bautizados para que recibieron el Espíritu Santo. En el evangelio, Jesús asegura a sus seguidores que no los dejarara huérfanos. El promete a estar presente en ellos por medio de su abogado, el Espíritu Santo.
Nosotros somos los seguidores de Jesús que hoy necesitamos ese Espíritu Santo para reforzarnos para los desafios cotidianos. Somos católicos que creen que el Espíritu de Jesús está con nosotros, iluminando nuestros mentes, abriendo nuestros corazones a la compasión de Jesús, y reforzándonos para vivir su vida.
Hoy, celebramos el mes de abril como el mes de Prevención de Abuso de Niños y quiero que reflexionemos sobre nuestra necesidad de ser sabios, compasivos, y firmes en nuestro compromiso de proteger a nuestros niños de todo abuso, especialmente de abuso sexual. _______________________________________________________________________
El Cuerpo de la Homilía
El abuso sexual de niños por adultos o por otros niños es un problema enorme. 1 de cada 4 niñas y 1 de cada 7 niños bajo la edad de 18 años sufren abuso sexual en este pais. Se calcula que hay más de 60 millones de víctimas de abuso sexual cuando eran niños en los EEUU. Stadisticamente esto quiere decier que algunos de ustedes presentes entre nosotros hoy fueron abusados como niños. Lo sintimos mucho lo que ustedes han sufrido.
Aclaremos lo que el abuso sexual incluye. Abarca lo siguiente:
1. Maltrato sexual físico, por ejemplo, estímulos orales o genitales, caricias a los órganos sexuales de un niño o niña.
2. También, ocurre sin contacto físico, por ejemplo, con la exhibición de los genitales o llamadas telefónicas oscenas o curiosidad excesiva o conversaciones sobre los órganos sexuales de otra persona.
Los estudios indican que un abusador puede ser cualquier persona, hombre o mujer, adolescente o adulto, pero probablemente alguien de confianza, como un miembro de la familia, un vecino o cuidador de niños, y como hemos visto ultimamente, aun un sacerdote o religiosa. 9 de cada 10 niños abusados conocen al abusador, y 40%, casi la mitad, de los abusadores sexuales tienen menos de 18 años de edad.
Hemos escuchado de los efectos desastrosos que el abuso sexual causa a las víctimas. Una persona abusada sufre un trauma sicológico que por lo común dura por toda la vida. Ellos pueden experimentar mucha verguenza, ansiedad, auto estima baja, soledad, odio, un sentido de ser sucio, desconfianza, enojo, rechazo y miedo. Y muchas víctimas se sienten culpables, pensando que ellos hayan causado el abuso o por haber reportado el abuso, hayan causado un conflicto en la familia.
Unos problemas severos de conducta también pueden resultar, como timidez escesiva o conducta agresivia, problemas en la escuela, retiro de contacto social, y pesadillas. Las víctimas muy a menudo tienen problemas en desarrollar relaciones personales saludables o intimidad sexual. Los niños que sufren abuso sexual están más inclinados a abusar alcohol y drogas, tratar de suicidarse, desarrollar desordenes de comida, y estar activos sexualmente como adolescentes. Unas víctimas se vuelvan demasiado activos sexualmente miéntras que otras se encuentran sexualmente disfuncionales. Muchos hombres abusadores admiten que ellos mismos fueron abusados como niños, igual como la mayoría de prostitutas.
Cuando escuchamos a víctimas acusando a sus abusadores muchos años después de que el abuso ocurrió, nos preguntamos: ¿por qué esperaron tanto tiempo? En realidad, puede ser que los síntomas no aparezcan hasta más tarde en la vida porque el recuerdo del abuso es frecuentemente sumergido en la subconciencia y no aparace hasta muchos años después, tal vez en los años 40, cuando emerge sin explicación como depresión.
Una vez que un niño indica que un abuso le ha sucedido, aun en una forma mínima, tenemos que creerlo. Esta creencia en la palabra de un niño puede ser muy difícil si el acusado es un miembro de la familia o un amigo. Muy a menudo hay una tendencia a no creer al niño, aun acusarlo de haber invitado los toques inapropriados. Tenemos que recordar que un niño o una niña nunca es responsable por el abuso sexual que sufre.
(Puede poner su propio ejemplo) Una madre quería creer el reporte de su hija sobre el abuso que sufrió, pero le faltó el valor de actuar en su defensa. La madre temió que si reportó a su esposo, el padrastro, ella perdiera la base de su apoyo económico y emocional. Ella confrontó a su esposo, pero, el se negó de haber abusado a la niña. La madre le amenació a su esposo pero decidió perdonarlo. Nunca reportó el abuso a las autoridades. Ella no podía aceptar la posibilidad de estar sola. Ella escogió su propia seguridad en vez de la seguridad de su hija. Como consecuencia, su relación con su hija se cambió para siempre. Su hija sabía que su mamá no la creía o escogió no protegerla para no perder a su esposo.
Los niños abusados batallan con culpabilidad y verguenza; están confundidos y luchan con miedo y ansiedad. Cuando sus papás no los creen, se sienten rechazados. Piensan que nadie los creerá o apoyará nunca. Para sobrevivir, ellos suprimen sus sentimientos y la memoria del abuso. Pero el recuerdo de abuso sexual jamás será borrado; es casi cierto que vuelva a salir para traumatizar a la víctima más tarde en su vida.
¿Qué es la mejor respuesta al abuso sexual de un niño? Es prevención. Tenemos que preparar a los niños para la posibilidad de estar asaltado. ¿Cuales son algunas cosas que podemos hacer?
- Debemos enseñar a nuestros niños como su cuerpo es sagrado, y que nadie tiene derecho a verlo o tocar a sus partes privadas. Las víctimas jóvenes tal vez no se den cuenta de que hayan sido abusados, a menos que alguien les prepare para reconocerlo.
- Debemos instruir a nuestros niños cómo distinguir entre toques buenos y malos. Los estudios indican que cuando hay programas de preparar a los niños en la escuela, hay más incidentes de abuso reportados.
- Debemos inculcar en los niños una confianza para decirnos cuando sientan que alguien les ha hecho avanzas inapropriadas o les ha hecho sentirse incómodos o con miedo. Recordamos que Jesús dijo, “Dejen que los niños se acercan a mí.” Tenemos que escuchar bien a sus expresiones de incomodidad con otras personas; sus sentimientos pueden ser signos que necesitamos actuar para protegerlos.
- Debemos asegurar a nuestros niños que si algo les pasa, no sería por su culpa. No importa lo que ocurra, no los vamos a juzgar.
- Debemos preguntar a nuestros niños donde están, con quien juegan, qué hace la persona que les cuida. Casi todos los abusadores son conocidos a sus víctimas. Por eso, los papás tienen que tener más confianza con el niño que el abusador.
- Debemos hablar con nuestros niños sobre el peligro de mantener secretos. Los estuidos indican que la gran mayoría de niños víctimas initialmente niegan que fueron abusados. Quieren mantenerlo como secreto. Muchos nunca revelan que fueron abusados. Así que la confianza con ellos es sumamente importante.
- Finalmente, debemos hablar del abuso a los niños y cómo protegerse más que una vez. Los niños deben sentir nuestra preocupación por ellos y nuestro interés en escucharles.
Cuando el abuso de un niño ocurra, es importante actuar inmediatamente. La deteción temprana es vital. Lo más antes que la víctima reciba tratamiento por el abuso sexual, lo más rapido será su recuperación. Una respuesta rapida también inculca confianza en el niño; debemos ser decididos y claros que el bien del niño es lo más importante; el tiene que ser protegido; ella tiene que ser creida.
¿Debemos ser compasivos a los abusadores? Por supuesto. Pero los abusadores de niños suelen ser ofensores habituales. Si no los reportamos a las autoridades, aun por una sola ofensa, ellos probablemente abusarán a otro niño. Ellos también necesitan ayuda en curarse de su desorden. Cuando los reportamos a las autoridades, no sóla demostramos a los niños que estamos preocupados por su seguridad, pero también ayudamos al abusador encontrar tratamiento.
Conclusión:
Se puede volver al enfoque de la introducción y conectarlo con la prevención de abuso sexual de los niños. Luego, inviten al pueblo a hablar con hijos e hijas una vez más y también con los papás y parientes de otros niños sobre la necesidad de hablar con sus hijos.
|